martes, 3 de marzo de 2009

"En el viejo puente" - Lidia Guglielmotti


En el viejo puente

El cielo estaba muy nublado, hacía presumir que se acercaba la tormenta.
Miró el reloj, vio que era temprano para la cita. Tenía mucho tiempo por delante. Estaba ansioso porque se concretara después de tantos años y se preguntaba una y mil veces por qué quería verlo. Él la había borrado de su memoria y, de repente, un amigo común apareció con la novedad; no tuvo valor para negarse. Por más que lo pensó, no se daba cuenta de cuál podía ser el motivo de la propuesta. Lo cierto es que allí estaba, desconcertado.
Se acercó hasta el antiguo puente sobre el ferrocarril por el que sentía emoción desde sus años infantiles, cuando su padre lo llevaba a caminar. La admiración por la ingeniería del puente llegó con la adultez. Le parecía perfecto y, de verdad, lo era. La solidez lo deslumbraba y hasta lo veía hermoso.
Con lentitud ingresó en él; si algo le sobraba era tiempo. A esa hora pasaba muy poco tránsito.
Como emergiendo de la nada, vio a lo lejos la silueta de ella que se acercaba lentamente.
Casi en el punto medio del puente se encontraron.
Los dos se detuvieron. Se miraron fijamente. Cada uno pensó al ver la cara del otro que los años transcurridos no habían sido buenos, las huellas del tiempo eran notorias y muy marcadas. Ninguno encontraba palabras para empezar a hablar.
Algunas frases convencionales, dichas sin mucho entusiasmo, ayudaron a romper el “hielo”.
Cada uno recordaba la voz del otro y la notó muy diferente a la que guardaba en la memoria. Los años de encierro cambian a todos, y él no era una excepción.
Él no preguntó; ella dijo en forma terminante:
—¡Fui yo quien te delató!

Autora: Lidia Guglielmotti. Centro Cultural Elías Castelnuovo.

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