lunes, 19 de enero de 2009

"El parche" - Daniel C. Montoya


El parche

Debo confesarme sorprendido. La verdad: ¡fantástico! ¡Estupendo! Es increíble que haya provocado estos efectos en mí. El parche dermatológico antidepresivo, más que revolucionario, ¡es un auténtico milagro! Es como un despertar a la vida.
–Me alegro que perciba mejoras –comentó el psiquiatra–. Pero por favor, puntualice cuáles son los beneficios que usted nota desde que se lo aplica.
Bueno… para empezar… en lo que me generaban los viajes. Eran un calvario. Con el Roca repleto hasta superar toda capacidad razonable, casi sin poder respirar, soportando los olores íntimos de los demás, el mal aliento de los que ni desayunan ni se cepillan los dientes; la falta de aire fresco porque los extractores no funcionan, lograban que, ante el mínimo roce malinterpretado o algún pisotón, comenzaran discusiones en un viaje que debía durar treinta minutos, pero que siempre son de cuarenta o cincuenta por las paradas en medio de la vía. Esta situación de todos los días, me hacía empezar con un bajón anímico, que ahora siento superado.
–Pero de esa manera ya no viaja Alfredo –señaló el doctor–. ¿Puede ser que la salida de esta circunstancia traumática para usted, le subsanara en parte sus estados depresivos?
Si, tal vez. Pero no sólo eran los viajes. Después venía lo del trabajo; con la rutina de aguantar el maltrato de mi jefe; siempre menospreciando altanero todo lo que hacía, con su soberbia agresiva orientada hacia mí. La vez que le pedí un aumento llegó a sacarme de su oficina para burlarse de la manera más socarrona e hiriente delante de todos mis compañeros; que por obsecuencia le seguían la corriente. Con esto lograban que fuera el chivo expiatorio, evitando que se la agarrara con otro. En la oficina era el blanco de burlas y bromas pesadas de mis pares; total, nadie los reprendía; al contrario, era el idiota lógico. Me destruían… El ambiente era opresivo, con dolores de cabeza, mareos y ganas de vomitar, que encerrado en el baño nunca se concretaban. Quería escapar, pero no sabía adónde ir…
–Y de la misma manera, Alfredo, usted ya no trabaja en ese lugar ni con esa gente. Entonces, ¿es el parche, o la ausencia del contexto conflictivo lo que le ayuda a superar su depresión? –propuso el psiquiatra.
El parche antidepresivo me fue recetado antes de dejar de viajar y de terminar con ese trabajo. No obstante falta lo que ocurría en casa. Yo sabía antes de casarme que Marcela no cocinaba, y la limpieza de la casa nunca fue su fuerte. Pero nunca creí que llegáramos a tanto. Mi propia casa era un auténtico caos. El dormitorio en absoluto desorden por semanas o meses, hasta que yo podía dedicarle unas horas para ordenarlo. La cocina se deshacía de mugre, con platos amontonados de comidas de delivery; la heladera hedía un vaho insoportable; el baño no se quedaba atrás, así como el resto de la casa. Lavaba y planchaba para tener algo decente con que ir a la oficina y los chicos a la escuela. ¡Un desastre! Lloraba en silencio mientras hacía estas tareas, y Marcela charlaba por teléfono con sus amigas, en una casa que se derrumbaba en una pocilga… Pero por suerte todo eso ha quedado en el pasado, en el olvido, creo que puedo decir que estoy curado.
–Sin embargo Alfredo, durante años usted soportó vivir así, en esas condiciones, con una depresión constante; medicado sí, pero sin cambios en su carácter que lo llevaran a una modificación en sus actitudes.
Sí, es cierto, fueron muchos años así.
–Fue a partir de la aplicación del parche antidepresivo que usted notó una mejoría y se produjo un notable cambio en su carácter y actitud frente los demás.
Sí, tiene razón.
–Entonces, ¿sigue sin recordar por qué le tiemblan las manos? ¿No vuelve a su memoria lo que hizo esa noche con Marcela, dos años atrás, mientras ella dormía? ¿No recuerda que por la mañana se fue a trabajar como si nada, con la cuchilla de cocina aún en su mano ensangrentada, directo a la oficina de su jefe? ¿No recuerda lo que hizo con su jefe y con sus compañeros que trataron de detenerlo?
Con toda sinceridad, no recuerdo nada… Sólo siento esa sensación de bienestar libre e independiente que me da el parche…

Autor: Daniel C. Montoya. Centro Cultural Aníbal Troilo.

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10 comentarios:

A las 20 de enero de 2009, 7:38 , Blogger rossiangela ha dicho...

Hola Daniel. Te felicito, me encantó tu cuento, tiene mucho humor y un final inesperado.
Muy buena la idea del parche antidepresivo.
Ángela

 
A las 20 de enero de 2009, 23:21 , Blogger mmmoira ha dicho...

Hola,
También me gustó mucho el cuento, la manera de redactarlo, la trama, la manera de construir al protagonista. ¡Mis felicitaciones!

 
A las 23 de enero de 2009, 9:57 , Blogger mirta ha dicho...

Felicitaciones al autor. Muy bueno el trabajo. Mirta Belgrano R.

 
A las 24 de enero de 2009, 17:26 , Blogger Cristina Bertos ha dicho...

DanieL!!!! Camion con acoplado ...es poco!!!! Te felicito, me encanto!!! Muy ingenioso, y a pesar del drama que subyace... resulta muy divertido de manera inimaginable!!!!
Quiero YA un PARCHE igual!!!!!!

 
A las 4 de marzo de 2009, 13:41 , Blogger Gladys ha dicho...

Alfredo para vivir tranquilo y en paz, demoraste mucho en tomar la desición de liberarte, de lo quienes hacian tu vida más que infelíz. Aunque, una mala desición.

!!!!!!! FELICITACIONES !!!!!!!!!

Excelente trabajo, es muy especial y fabulosa tu forma de escribir.

 
A las 23 de marzo de 2009, 19:19 , Blogger Abril Lech ha dicho...

Es genial Dani! El que más me gustó de los tres -quitando el detalle del nombre de la protagonista :-)-

Está tanb ueno que con una sonrisa en los labios te digo que mas que un parche fue un shock antidepresivo.

Muy bueno, te dejo un beso, perodón por tardar tanto en venir a leerte...

 
A las 20 de julio de 2009, 21:57 , Blogger sandra queens ha dicho...

Daniel: FELICITACIONES!!!
NO PODIA ESPERAR MENOS DE TI.
UN LEGNUAJE ENRIQUECIDO, ARTICULADO, QUE GENERA EXPECTATIVA Y A LA VEZ TRANSPORTA MENTALMENTE EN UN RECORRIDO FASCINANTE HACIA LO QUE ESTAS NARRANDO.
DE ESO SE TRATA,DE LA CONEXION ENTRE EL AUTOR, EL PROTAGONISTA DEL CUENTO Y EL LECTOR.
MEZCLA PERFECTA Y BIEN LIDERADA!!!
EXCELENTE.
Sandra Queens!!!

 
A las 21 de julio de 2009, 8:47 , Blogger sandra queens ha dicho...

DANIEL....FELICITACIONES!!!
EXCELENTE TEXTO Y EXCELENTE JUEGO DE PALABRAS QUE LOGRAN LO QUE CONSIDERO QUE DEBE SER EL OBJETIVO DE UN ESCRITOR....Y ES QUE EL LECTOR SE INVOLUCRE EN LA HISTORIA DE TAL MANERA QUE DIBUJE LA ESCENA EN LA MENTE Y VIVA Y SIENTA LA NARRACION DE PRINCIPIO A FIN.
BIEN ARTICULADA, BIEN MANEJADA Y BIEN ENRIQUECIDA TEXTUALMENTE.
Besos Sandra Queens!!!!

 
A las 21 de julio de 2009, 9:51 , Blogger sandra queens ha dicho...

DANIEL....FELICITACIONES!!!
EXCELENTE TEXTO Y EXCELENTE JUEGO DE PALABRAS QUE LOGRAN LO QUE CONSIDERO QUE DEBE SER EL OBJETIVO DE UN ESCRITOR....Y ES QUE EL LECTOR SE INVOLUCRE EN LA HISTORIA DE TAL MANERA QUE DIBUJE LA ESCENA EN LA MENTE Y VIVA Y SIENTA LA NARRACION DE PRINCIPIO A FIN.
BIEN ARTICULADA, BIEN MANEJADA Y BIEN ENRIQUECIDA TEXTUALMENTE.
Besos Sandra Queens!!!!

 
A las 21 de octubre de 2009, 21:29 , Blogger Daniel ha dicho...

Ese Alfredo...¿por casualidad era trompetista?. :D
Un Abrazo Dany, está bueno.

 

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